Desde hace pocos años, se puede acceder a la localidad de Victoria (Entre Ríos) a través del puente colgante y acceso Rosario-Victoria. Y nunca había tenido la oportunidad de cruzarlo para ir a conocer esta nueva obra de ingeniería. Así que nos propusimos pasar un día conociéndolo y experimentando el casino, "http://www.gamblingguide.com/de">casino siempre me sentí alejado del juego, el azar por ser todo un negocio, pronto quedaría atrapado por él.

El viaje

El sábado fue el día, a esos de las 11 de la mañana comenzamos el viaje desde Rosario, accediendo a la entrada del famoso puente colgante, el cuál es impresionante por la vista panorámica de la ciudad que proporciona.
A partir del cruce del puente colgante y el peaje, quedan casi unos 60 kilómetros de distancia a través de un paisaje de isla y bañados con una ruta sobre un terraplén de tierra y numerosos puentes menores para atravesar los cursos de agua de la región y llegar a la ciudad de Victoria.
En la ciudad de victoria se encuentra uno de los casinos más grandes de la región. Siendo actualmente uno de los atractivos de esta pequeña ciudad de paisaje ondulado y suaves colinas. Antes lo eran su tranquilidad, la abadía y los dulces de los monjes…

En Victoria
Durante el mediodía nos acomodamos en la costanera, buscando sombra en un verano tórrido, donde comimos y descansamos un rato del viaje. Luego nos dirigimos a nuestro principal objetivo: el casino.
El casino queda muy cerca de allí, y por lo visto todavía continúa en construcción, ya que por afuera se observan detalles por terminar: el estacionamiento, el comedor, y parte de la fachada del hotel… y algo con los accesos y calles circundantes…

El casino

Todo esto “desaparece” una vez dentro, el ambiente como en todo casino, está pensado para aislarnos del mundo exterior lo más posible y ser una noche eterna. Su objetivo es claro, darnos un ambiente óptimo para el juego y el vicio. Lo primero que me sorprendió fue la cantidad de gente que se encontraba fumando, casi el 90%… pero luego me di cuenta que es muy probable que gente con tendencia frecuentes a ciertas “actividades” lo sean también hacia “otras”, todo se confirmó cuando vi que la mayoría de ellos se notaban muy habituales (saludaban a los empleados, en unas horas uno los había visto pasar muchas veces o permanecer en diversas máquinas, etc.)

Una vez visto esto, fuimos a la caja y compramos fichas… allí comenzó la diversión. Comprendimos el funcionamiento de los tragamonedas y otros juegos similares. Los cuales nos dieron unas horas de diversión y ganancias… suponiendo que apostamos X dinero (100%) nos volvimos con 150% de la inversión.
Mientras estábamos allí, sucedió algo que no me esperaba… se cortó el suministro de energía eléctrica y todo se apagó, las luces de emergencia tomaron control. Pero hubieron varios minutos en los cuales no sabíamos que podría haber pasado o si nos devolverían el dinero… A pocos minutos, comenzó de nuevo el suministro de energía y pudimos comprobar que los tragamonedas donde estábamos eran Pentium III con 512 Mb de Ram, con CD-ROM, cargando un programa de Bally bajo Windows NT… y que el sistema de backup del casino restauró a todas las máquinas en el punto exacto donde se encontraban antes, con la misma cantidad de crédito y apuesta…Más tarde, repuestos y habiendo recorrido ese nivel, fuimos al segundo piso, donde nos pusimos a mirar a la gente jugando en la ruleta y a los crupiés recaudando fondos. Ver una ruleta también significa ver los personajes que la rodean y frecuentan… había de todo y resultaba divertido observar los comportamientos. La próxima vez seré yo uno de los jugadores… y espero utilizar algún sistema para favorecer mi suerte.


Descanso

Cuando decidimos salir, habían pasado más de cinco horas continuas de juegos y habíamos conocido a personas que literalmente vivían allí o lo utilizaban como un medio de vida/trabajo, cosa que a primera vista no nos pudimos dar cuenta.
Con anécdotas y sorprendidos nos fuimos nuevamente a la costanera a disfrutar el atardecer, unos mates y helados…

La vuelta

Tiempo después y ya de noche, volvíamos a Rosario, pudiendo contemplar toda la costa del río Paraná llena de luces provenientes de la ciudad y la zona metropolitana.
Al cenar y antes de irnos a dormir, no hacíamos otra cosa que hablar de juegos y azar… y planificando nuestra vuelta.

Información sobre el puente: la construcción


Esta entrada ha sido publicada el Sunday, February 17th, 2008 a las 6:52 pm.
Categorias: Argentina, Opinion, Rosario.

 

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